El Metro, la distancia que nos separa de nuestros derechos.

             Siempre que se pregunta algo por destacar en nuestra ciudad de Santiago, dentro de las primeras cosas que se destacan es el sistema de transporte Metro, orgullo por su limpieza, instalaciones, eficiencia en los tiempos de viaje, por ser de las ciudades con un sistema más integrado. Pero que en el último tiempo se ha visto enfrentado a situaciones de connotación publica como fue la fisura en la línea 4 y el corte de energía en la línea 5 posteriormente.
                Lo más grave fue lo ocurrido el día 13-08-2014, en donde el servicio se vio interrumpido durante toda una jornada,  probablemente sea lo más grave que ha enfrentado la empresa en sus años de existencia, que significo que el sistema de transporte terrestre de Transantiago tuviese que estar condicionado a ir en apoyo por más de 15 hrs., para enfrentar sobretodo el bloque horario de punta mañana que es lo más complicado del día, por la presión de los usuarios para llegar. Como todo sistema mecanizado, esta propenso a que falle o bien ocurra un desperfecto en el sistema, para los más de 40 años de existencia de esta gran empresa, probablemente sobren dedos de las manos para contar los incidentes que significasen interrumpir un trayecto y tener que bajar del tren en el medio del túnel o bien que las estaciones cierren.
               
Pero lo que no se había visto era el empoderamiento de las personas cuando un sistema falla, como si la esencia de las personas fuese ejemplo de perfección, es impresionante el griterío y las quejas insólitas que se establecen porque un sistema integrado, que al usuario le bastaría subir a la superficie y tomar un bus troncal o alimentador que transita muy similar a la red de Metro, pero este sentido de victimización, exacerbado por una autoridad servil y de pleitesía fácil para no afectar las encuestas, con medios de comunicación que sustentan horas de televisión en base a las redes sociales y las personas quieren hacer ruido por estas redes para satisfacer sus vanidades, ser nombrados y ojalas conocidos. Donde se perdió el sentido común, cuando fueron establecidos estos mandamientos de derechos sin saber cuáles son nuestros deberes, quien nos da derechos para agredir a las personas que trabajan en estos sistemas porque no satisfacen nuestras expectativas, los funcionarios de Metro fueron literalmente denostados y hasta asaltados intentando dar pases de reposición, los conductores de Transantiago fueron agredidos verbalmente y hasta físicamente porque no sabían de los desvíos.

                  Esta conducta promovida como derechos del consumidor o derecho constitucional, donde tendrá límite, tendremos que esperar una desgracia, un atentado, una reacción de un conductor que no soporte la presión de ser agredido y se lance contra el público, creo que hay una gran tarea como sociedad es bajar la tensión que conlleva la presión del día a día, debemos hacernos cargo y aprender a contar antes de reaccionar, 10 segundos de respiración pueden hacer la gran diferencia en las consecuencias, pero por sobretodo las autoridades y los medios no exacerbar las vanidades del ciudadano a pie, que busca su minuto de fama, porque en estos tipos de incidentes no hay víctimas, no hay culpables, pero si hay grandes afectados, las personas que deben enfrentar estos imponderables y reciben el pago de Chile.

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